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| El Desafío |
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Según diversas definiciones, la Gestión del Conocimiento es un proceso continuo de adquisición, distribución y análisis de la información que habita alrededor de la compañía y que permite que el capital intelectual aumente de forma significativa con el objetivo final de generar un rédito sostenible y perdurable en el tiempo. Este issue que entiende a las organizaciones como totalidades inteligentes y que aprenden, toma a la comunicación como parte estratégica de la gestión. Las tecnologías de la información y la comunicación son soportes y las personas son las grandes protagonistas de este nuevo paradigma, dónde la conversación como herramienta principal es el motor de la interacción entre las capacidades, talentos y savoir fare (cadena de valor) para la transferencia de conocimientos de persona a persona y el incremento de la capacidad de producción de la organización. Este modelo, hacia el interior de las organizaciones, muestra que es donde más desarrollada esta la gestión. Aunque es dable destacar que en la mayoría de las empresas no lucen de manera creativa ni al máximo de su alcance las herramientas tecnológicas para la transferencia e intercambio del conocimiento. Es incalculable la ganancia de la empresa al tener aceitado un mecanismo enfocado en este sentido. Es llamativa la pasividad en la ejecución de medidas que tengan como objetivo el mencionado proceso, incluso en aquellas compañías con grandes estructuras y posibilidades, perdiendo así una mayor riqueza en su capital humano, es decir, ignorando el valor resultante de la aportación de las personas a la organización. Puertas afuera, la G.C. también puede ser aprovechada para mejorar la imagen y la reputación corporativa. Las tecnologías permiten una interconexión con el entorno, ya que las compañías no solo son productoras de bienes y servicios, sino que también producen, almacenan, gestionan y transfieren saberes. Peter Drucker, especialistas de gestión empresarial, afirmó que las grandes transformaciones sociales se iniciaron cuando la información y el conocimiento empezaron a convertirse en el elemento central del funcionamiento de la economía. Esto es, el recurso económico básico ya no pasa por el capital, los recursos naturales o la mano de obra. Por un lado, sabido es que la simple acumulación de conocimientos no conduce a nada; no da lugar a la formación de lazos sociales y mucho menos enriquece el capital intelectual, si no está acompañada de procesamientos (que conlleven preguntas, respuestas, errores, opiniones, experiencias, etc.) con los demás actores tanto internos como externos, con o sin jerarquía. Uno de los desafíos que se le presenta al Dircom se relaciona con el mayor aprovechamiento de las herramientas tecnológicas en pos del intercambio fácil y eficiente del conocimiento entre las partes (internas y externas) que conforman un todo posible de articular y comunicar en beneficio del universo de la organización. No hay dudas que es necesario el manejo de las tecnologías de la información y la comunicación y si bien todavía falta desarrollo en estos campos, la velocidad de los cambios no da sosiego a quienes tienen que pensar estratégicamente en las empresas cuando la G.C. se instala como tema a desarrollar. En este número presentamos la problemática en la mayoría de los artículos y entrevistas. El Dircom, como persona versada en la estrategia de la organización, debe afrontar este desafío en búsqueda de la mejor gestión para el desarrollo del talento de las personas que integran la organización. Por Juan José Larrea |



Un nuevo desafío se presenta para los Dircoms y para los asesores en estrategia y comunicación: la gestión del conocimiento ( G.C.).



