|
||||
| Mundo tecnológico= Nuevos modos de entendimiento |
|
Humanos, no-humanos, formas tecnológicas de vida, cambio de paradigma, medio fluido, redes sociales, mediación, multiculturalismo, flujos, nuevos medios, era digital, hibridaciones, inteligencia artificial, sociedad mediática, comunicaciones a distancia… Esta perspectiva de análisis nos obliga a posicionarnos frente a los fenómenos desde una nueva postura y es posible situar la misma de la mano de lo que los autores chilenos Fernando Flores y Francisco Varela denominan “paradigma de la flexibilidad auténtica” . Este emerge tras el agotamiento de las posibilidades que ofrecía el espacio cartesiano y surge como alternativa substantiva en correlación con un nuevo actor social al cual los autores denominan “agente transformador”. Se trata de un nuevo sujeto que se caracteriza justamente por conducirse con prudencia, sabiendo cómo fundar redes de personas -u organizaciones- que le aporten las capacidades necesarias para llevar a buen fin un proyecto: trabaja en equipo, los moviliza, forja formas de trabajo humanos que se expresan en prácticas innovadoras. Inevitablemente en el camino hacia la reflexión sobre la tecnología surgen cruces entre pensadores y este “nuevo sujeto” pensado por Flores y Varela tiene correlación con lo que Scott Lash denomina “Formas tecnológicas de vida”. Una “forma tecnológica de vida” es la manera en que comprendemos el mundo, justamente por medio de sistemas tecnológicos. Esto quiere decir que comprender el mundo implica necesariamente comprenderlo junto-a-la-tecnología. Hombre y máquina no llegan a fusionarse, pero se implican unos a otros. Actuamos mediante interfaces. Como consecuencia, ubicarnos en esta línea reflexiva significa girar el modo en que concebíamos tradicionalmente el hacer y el conocer. Hoy ambas se mezclan, se fusionan bajo un mismo signo, hacer y conocer no son acciones diferenciadas, son una misma cosa. Pensar es hacer, hacer algo para alguien, crear algo con sentido para alguien. Comunicar. Es por eso que imaginarnos fuera de nuestro contexto se convierte en una difícil tarea. Somos quienes somos, sentimos como sentimos y nos movemos como lo hacemos porque estamos atravesados por el contexto en el cual nos desenvolvemos. Como señala el compañero Rodrigo Berlochi, “Code is Poetry”. Matt Mullenweg pronunció estas palabras por primera vez y sin quererlo resumió todo. Aquello transformó el mundo y sólo puede significar la transformación profunda de una sociedad que se ha vuelto “informatizada” de raíz. La web es sólo un ejemplo de esto. Y como señala Piscitelli, en los pocos años en que se ha venido desarrollando la red observamos que la misma se ha transformado en un “nuevo soporte intelectual” y como en cualquier otro medio de comunicación operan dos principios básicos y evolutivos. El primero tiene que ver con los costos y los beneficios, aquello que se gana y se pierde cuando surgen, y el segundo, para decirlo en sus términos, se relaciona con que “los nuevos medios generalmente recuperan elementos de la comunicación natural (biológica) eclipsados por los medios primitivos anteriores”. De alguna manera, es posible relacionar estos principios con lo que Marshall McLuhan denomina “Las leyes de los medios”: Extensión “Cada tecnología extiende o amplifica algún órgano o facultad del usuario”; Caducidad “un nuevo medio se extiende y resulta obsoleto en el medio en el cual ese medio se expresa”; Recuperación “Todo medio recupera algo previamente obsoleto”; Reversión “Cada forma, llevada al límite de su potencial, invierte sus características y los transforma en lago nuevo”. Cada uno de estos principios es cumplido por todo tipo de medios y en forma simultánea. Y, claro está, la web no escapa a esta lógica. Ignacio Lewkowicz propone la noción de medio fluido para comprender mejor este fenómeno. Un medio fluido es inestable, en continuo devenir, en constante cambio. Asumir la fluidez significa estar a la altura de la nueva era con su dinámica en constante cambio y evolución, pensarla desde la multiplicidad social y la heterogeneidad, teniendo en cuenta su funcionamiento dentro de una trama sociocultural activa y dinámica. Aquí es donde los lazos sociales entran en juego. Por su parte, Lash sostiene que los lazos sociales se entienden de manera diferente y hasta es posible verlos hecho añicos. Y que también tienen su correlato en las denominadas redes sociales. Los lazos ceden a las redes. Mundo fluido, sociedad red. Nuevas formas de comunicación es lo que vivenciamos y en particular la comunicación a distancia, la cual hoy es parte natural de todos nosotros. Recibir un mensaje de texto, chatear con un amigo, ver un programa en vivo de algún canal extranjero, son sólo algunos ejemplos de este tipo de comunicación que no sólo es a distancia sino que es global. Resulta un poco difícil hacer abstracción de todos estos fenómenos ya que los asumimos con la naturalidad propia de aquellos que prácticamente nacimos en medio de ellos. Globalización y Multiculturalismo son propios de nuestra época. Hablamos a distancia, conocemos a distancia, compramos a distancia, amamos y odiamos a distancia. Los flujos nos llevan y nos traen cosas de los “mil focos de la cultura”, como sostiene Barthes . Pero por sobre todo nos traen información, demasiada información. Una característica de nuestra sociedad es la sobrecarga de información que termina haciendo su efecto contrario: desinformación constante, apatía. Fenómeno que viene dado de la mano de los tradicionales medios de comunicación y de lo que Lev Manovich denomina “nuevos medios”, que no son otra cosa que la transformación de los medios tal como los conocemos en datos numéricos a los cuales se tiene acceso por medio del ordenador. Pero lo importante es lo que este fenómeno de los “nuevos medios” trae aparejado. El problema no se acaba allí donde los medios clásicos son traducidos a datos numéricos dentro de un ordenador. Cuando este tipo de tecnologías llegan, se instalan y lo que cambia es la sociedad en su conjunto. Y es claro que las consecuencias es lo que ha sido mencionado con anterioridad.: nuevos modos de relacionarnos, de comprender el mundo, de existir. Vivimos en un mundo mediado por artefactos tecnológicos, asistimos a un momento particular y transitivo de la historia. Estamos inmersos en un nuevo paradigma que aún no termina de definirse, pero que sin lugar a dudas establece corrimientos fundamentales, no sólo como mencionamos al principio respecto de la relación “saber- hacer” sino también de la relación “sujeto-objeto”. Ya no es posible pensarlos como instancias separadas, escindidas. Sujeto y objeto se implican mutuamente y generan una nueva naturaleza inmanente en su fusión. Tal vez, la propuesta de Bruno Latour respecto a la idea de que vivimos en pliegues de “humanos y no-humanos” sea la más adecuada al momento histórico que atravesamos. En el mundo en que vivimos nos rodean los “delegados técnicos” que nos indican qué pasos debemos seguir o de qué manera debemos actuar a la hora de realizar tal o cual acción. Por tal razón “los humanos ya no estamos solos”. Nuestra relación con la tecnología hace que ya nos podamos concebirnos sin ella y años más, años menos, no hablamos de un fenómeno generacional; y aunque finalmente yo sí pueda pensarme a mi misma en un mundo sin mp3s ni fotolog, porque finalmente así era mi mundo cuando yo nací, hablamos de un fenómeno mucho más abarcativo donde “Tecnología” implica al ser humano desde su mas profunda esencia. Nuestra cultura es tecnológica en sí misma. El capitalismo ha llegado hasta límites jamás pensados y es hoy un capitalismo de carácter tecnológico afianzado. Por tanto, es necesario que propuestas teóricas como las mencionadas a lo largo del texto continúen evolucionando hacia formas más claras de comprensión de los fenómenos que vivimos, y que continúen surgiendo más y mejores propuestas y espacios de reflexión y crítica que conciernan a estas problemáticas... Publicado por Laura Baissi en su blog personal de la Red DRCOM Social. |




Por unos instantes he perdido la noción del tiempo. Sin darme cuenta me encuentro en una de esas tardes en que dependiendo del punto de vista, no es ni temprano ni tarde, simplemente es. Sin pensarlo demasiado y casi como un acto reflejo me dispongo a leer porque sí, porque estoy aburrida. De repente me atrapa una entrevista a Humberto Eco que salió publicada en la 


